Alimentos congelados: un recurso cada vez más frecuente en el sector de panificados

Los alimentos congelados generalmente tienen mala prensa, pero lo cierto es que en los últimos años se han mejorado considerablemente los procesos de producción, logrando incluso añadir algunos aspectos que bien podrían categorizarse como artesanales, generando de este modo una interesante combinación para el sector de panificados.

El equipo de Don Carmelo, empresa que se dedica a la producción mayorista de alimentos congelados, nos detalla algunas cuestiones vinculadas a esa combinación entre el uso de la tecnología y el respeto por los sabores artesanales que, sin dudas, son algo que el público de la Argentina sabe reconocer y respeta por encima de todas las cosas.

A tal punto se ha logrado un equilibrio en términos de producción y sabores, que el sector de los alimentos congelados, y más específicamente dentro del sector de panificados, que estos productos comienzan a ser exportados al extranjero, generando así un nuevo e interesante mercado comercial.

Los métodos de producción de alimentos congelados pueden variar, dependiendo en gran medida del sector sobre el cual pongamos el foco, pero cuando hablamos de panificados casi siempre debemos referirnos a la ultracongelación como la gran herramienta tecnológica de nuestros tiempos.

Las facturas congeladas (aquí se puede ver más: http://www.doncarmelo.com.ar/facturas-congeladas/) son un ejemplo más que interesante al respecto. La ultracongelación permite bajar la temperatura de los productos en un proceso extremadamente rápido, lo cual logra preservar el sabor original sin la necesidad de añadir conservantes.

Esto significa que el sabor de las facturas congeladas, y por tal caso de cualquier otro producto que sea sometido al mismo proceso, se mantendrá prácticamente sin alteraciones de consideración tras ser descongeladas. Incluso la textura se asemeja al de las facturas que recién terminan de prepararse o de salir del horno.

En nuestro país hay varias plantas productoras con la capacidad tecnológica y el capital profesional para satisfacer plenamente las demandas del mercado interno, e incluso exportar bajo las normas de regulación más rigurosas, ya que el proceso de ultracongelación es, quizás, uno de los más seguros que existen en la actualidad. Por todos estos motivos, es probable que los alimentos congelados vayan ganando de a poco el lugar que se merecen en la consideración de todos los actores del sector gastronómico, incluso cuando se trata de alimentos congelados al por mayor.

De hecho, es probable que muchos de nosotros hayamos disfrutado de algún tipo de alimento congelado sin haberlo siquiera notado. Las facturas son un ejemplo típico, ya que al ser descongeladas en cualquier establecimiento del rubro, su sabor se mantiene prácticamente inalterable, haciendo poco menos que imposible determinar con certeza que ha sido sometido con anterioridad al proceso de ultracongelación.

Naturalmente, esta tendencia seguirá creciendo en el futuro, ya que permite un mayor nivel de conservación de los productos sin añadir conservantes ni alterar las cualidades y el sabor que los caracteriza. También es lógico suponer que los procesos seguirán mejorando con el tiempo, y con ellos la posibilidad de preservar el sabor de productos mucho más elaborados.